Keiko Fujimori propuso la realización de tres debates públicos de cara a una eventual segunda vuelta, planteamiento que busca fijar la agenda electoral y obligar a su adversario a confrontar propuestas en temas de interés nacional. La iniciativa incluye la oferta de formatos abiertos al público y la sugerencia de que los encuentros aborden asuntos prioritarios como la economía, la seguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción, con la intención de contrastar programas y responsabilidades de gestión ante los electores.
La propuesta tiene un claro objetivo estratégico: presionar para que el calendario y las reglas de los debates queden definidas cuanto antes y así condicionar la narrativa de campaña. Analistas y actores políticos interpretan la iniciativa como un intento de Keiko Fujimori por mostrarse proactiva y por atraer la atención de indecisos, mientras que la organización y la aceptación de las fechas dependerán de la respuesta del rival, de los organismos electorales y de las entidades que podrían fungir como moderadoras.






