
En el Museo Casa Santa Rosa de Lima ubicado en la av. Tacna en Jirón Callao se preserva la figura del Señor de los Favores, una imagen de Cristo crucificado que fue importante en la vida espiritual de Santa Rosa. Desde su juventud, Rosa encontraba en esta representación divina un refugio de oración y consuelo ,durante los momentos de profundo sacrificio que marcaron su vida de servicio a los más necesitados.
La imagen del Señor de los Favores es una talla muy sencilla, hecha de madera de maguey cubierta con tela encolada de aspecto rústico, ya que Santa Rosa no tenía los recursos para elaborar los Cristos sevillanos que conocemos hoy.
Dentro del pequeño oratorio de su casa en Lima, Santa Rosa pasaba largas horas de recogimiento ante el Señor. Para ella, esta imagen no era simplemente un símbolo religioso, sino la fuente viva de su fortaleza e inspiración. Ella no solo pedía favores personales en sus oraciones, sino que intercede constantemente por los enfermos, los pobres y los desamparados, convencida de que Dios escucharía su entrega total.
Una conmovedora anécdota recogida por el padre Hansen, biógrafo del siglo XVII, relata que en una ocasión, al encontrarse Rosa extremadamente debilitada por el ayuno y la penitencia, el Señor de los Favores cobró vida. Según este testimonio, Cristo le ofreció beber la sangre que brotaba de su costado, revitalizando milagrosamente. Rosa, fiel a su humildad, evitaba pedir ayuda a su familia para no incomodarlos, por lo que acudía únicamente a Cristo, su más íntimo refugio.
«Actualmente, los fieles veneran esta imagen sagrada —de más de 400 años de antigüedad— en el Museo Casa Santa Rosa de Lima.» Cada segundo domingo de mes, se realiza un homenaje especial, donde la imagen recibe la visita del apostolado dedicado a la santa. Por su fragilidad histórica, las autoridades no han hecho una réplica oficial y solo en ocasiones especiales la trasladan en procesión para recibir a Santa Rosa.
Redacción: Lisset Paquiyauri



