El petrolero fue impactado mientras completaba su salida del estrecho de Ormuz. La agencia marítima británica UKMTO informó que no hubo víctimas ni daños ambientales, en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán por el control de esta estratégica ruta marítima.

La tensión en el estrecho de Ormuz volvió a aumentar este martes luego de que un buque cisterna fuera alcanzado por tres proyectiles desconocidos mientras abandonaba esta importante vía marítima. El incidente ocurrió a unos 31 kilómetros al este de la ciudad de Jasab, en Omán, según informó la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO).
De acuerdo con la agencia británica, el propio petrolero comunicó que había sido impactado por los proyectiles durante su travesía de salida. Hasta el momento, no se reportaron víctimas ni impacto ambiental como consecuencia del ataque.
El hecho se produce en un contexto de creciente disputa entre Estados Unidos e Irán por el tránsito marítimo en la zona. El Ejército estadounidense negó además que algún barco hubiera chocado contra minas en el estrecho, como había afirmado previamente el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI). Washington calificó esa versión como un intento de intimidar a los buques comerciales mediante «desinformación».
La situación adquiere especial importancia debido al valor estratégico del estrecho de Ormuz, por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del crudo mundial antes del inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. Estados Unidos afirmó haber realizado operaciones de desminado en la zona, mientras que Irán rechazó esa versión y advirtió a los buques que no atravesaran el paso sin su autorización.
La tensión se intensificó después de que Estados Unidos atacara dos plataformas iraníes en la isla de Larak, que, según el Centcom, estaban destinadas al lanzamiento de cohetes con minas marinas. Irán reportó al menos dos muertos y respondió posteriormente con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Jordania y Emiratos Árabes.
En este escenario, el nuevo ataque contra el petrolero evidencia los riesgos que enfrenta el transporte marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

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