El Gobierno peruano anuncia la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán por el deterioro de la democracia, las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y las dificultades para las labores de supervisión nuclear.

Decisión del Gobierno peruano
El Gobierno del Perú anunció el 1 de septiembre de 2026 la decisión de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán. La medida fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y responde, según la Cancillería, al compromiso peruano con la defensa de la democracia, el respeto del derecho internacional y la promoción de la paz. La decisión fue formalizada mediante una nota diplomática y constituye una nueva posición del Perú frente a la situación política y de seguridad que atraviesa Medio Oriente.
Entre los principales argumentos expuestos por el Ejecutivo se encuentra el deterioro de la democracia en Irán, situación que, de acuerdo con la Cancillería, ha sido advertida por distintos mecanismos de las Naciones Unidas. El Gobierno peruano también cuestionó la represión de manifestaciones pacíficas, las restricciones a la libertad de prensa, la discriminación contra mujeres y niñas y la persecución de opositores políticos. Para Lima, estos hechos contradicen los principios que orientan su política exterior y justifican adoptar una medida diplomática frente a las autoridades iraníes.

Otro de los factores considerados está relacionado con las restricciones impuestas por Irán en el estrecho de Ormuz desde marzo de 2026. Para el Perú, estas medidas generan una disrupción del comercio internacional y vulneran principios vinculados con la libertad de navegación y el derecho de paso por estrechos utilizados para el tránsito marítimo internacional. El Gobierno también expresó preocupación por la escalada de conflictos en Medio Oriente y por las acciones que, según su evaluación, pueden incrementar la tensión regional y afectar la estabilidad del comercio y del transporte marítimo.
Cuestionamientos y continuidad consular
La Cancillería peruana agregó como motivo de preocupación las dificultades que enfrenta el Organismo Internacional de Energía Atómica para desarrollar sus labores de supervisión. Según el pronunciamiento oficial, Irán ha restringido en distintas ocasiones el acceso de sus inspectores a instalaciones nucleares. Ante este escenario, Lima sostuvo que su decisión busca reafirmar una política exterior basada en el derecho internacional y la defensa de la democracia. El Gobierno señaló además que la medida se adopta bajo las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.

La ruptura de relaciones diplomáticas no significa, sin embargo, el fin de los vínculos consulares entre ambos países. La Cancillería precisó que estos continuarán vigentes para atender a los ciudadanos y cumplir las funciones previstas en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963. La decisión fue comunicada oficialmente a Irán mediante su Embajada en Ecuador, que ejerce como misión concurrente ante el Perú. De esta manera, Lima mantiene mecanismos consulares mientras suspende el vínculo diplomático con Teherán.






