Con la voz quebrada por el sufrimiento, pero con la determinación intacta de quien busca proteger a lo más sagrado de su vida, la madre del adolescente agredido en el Liceo Naval decidió romper su silencio.
Frente a la conmoción pública desatada por el caso, la madre del menor víctima del caso, fue sincera en señalar la gravedad del hecho, descartó de forma tajante que se haya tratado de una travesura y denunció que contra su hijo hubo un acto de violencia, humillación y ensañamiento.
Sin embargo, a pesar de las profundas heridas emocionales, remarcó que su demanda no nace del rencor ni del deseo de venganza, sino de un pedido firme de justicia sin odio. Además, durante la reciente entrevista a la periodista Milagros Leiva declaró lo siguiente, “Yo sólo quiero justicia sin odio para mi hijo”, “Tengo que defender y proteger a mi hijo a toda costa, afirmó.
La madre detalló las severas fallas de supervisión que facilitaron la agresión. Cuestionó la falta de control por parte de los adultos encargados durante el transporte del grupo, señalando la inasistencia de responsables clave como el entrenador de disciplina y la falta de atenciones del personal docente. Según su testimonio, esta desatención dejó a los estudiantes sin el resguardo necesario, permitiendo que los agresores actuaran de manera libre y vulneraran la integridad del menor.

Pese al golpe recibido, la familia se sostiene con miras a la recuperación del adolescente. El joven actualmente recibe acompañamiento psicológico y permanece en un entorno seguro mientras se alista su reincorporación a las actividades escolares, apoyado también por la solidaridad manifestada por varios de sus compañeros.
La madre sostuvo firmemente que su hijo no cometió ningún error ni tiene de qué avergonzarse, por lo que exige que conserve plenamente su derecho a estudiar y terminar el colegio como cualquier joven de su edad.
A nivel institucional, hizo un llamado general a las autoridades educativas para evaluar y reformar las normas de convivencia escolar. Planteó la urgente necesidad de implementar la enseñanza de habilidades blandas y prevención de violencia dentro del plan de estudios, además de restablecer la autoridad de los profesores y aplicar medidas severas, como la expulsión definitiva, ante situaciones que atenten contra los escolares.
Con el apoyo del Ministerio de la Mujer en el proceso terapéutico, la madre concluyó que mantendrá el respaldo incondicional a su hijo para que este amargo episodio quede superado y su caso sirva para proteger a otros adolescentes.
Redactado por Johan Omar Huamaní






