La presidenta de Ositrán advirtió que, sin un nuevo calendario, el proyecto que ya suma casi una década de trabajos podría alargarse mucho más de lo previsto.
La Línea 2 del Metro de Lima y Callao, una de las obras de transporte más importantes que se construyen en el país, enfrenta un riesgo serio de demora. Según explicó recientemente Verónica Zambrano, presidenta del Consejo Directivo de Ositrán, el proyecto podría tardar hasta 15 años en completarse si no se establece una nueva programación de trabajos.
Cuando se diseñó, la idea era terminar la obra en cinco años. Sin embargo, el tiempo ha corrido mucho más lento de lo esperado. Hoy el proyecto ya se acerca a los diez años de construcción y, si no se ordenan los plazos, podría extenderse hasta los 15. Zambrano hizo esta advertencia durante una presentación ante una comisión del Congreso.

Proyecto tardaría hasta 15 años
Uno de los principales problemas es que, después de la pandemia, el proyecto dejó de seguir su calendario original. Actualmente las obras continúan y Ositrán las supervisa, pero no existe un cronograma vigente. Eso significa que no hay fechas claras para las etapas que todavía faltan. “No tenemos plazos que acotarle porque no hay calendario vigente”, señaló la funcionaria.
Las dificultades no son nuevas. Desde el inicio hubo retrasos en la entrega de terrenos, lo que afectó los expedientes técnicos y el avance de las obras. También se generaron controversias contractuales entre el Estado y el concesionario. Todo esto ha hecho que el proyecto avance más lento de lo planeado.
Zambrano indicó que es necesario firmar una nueva adenda contractual. Con ella se podrían resolver varios temas pendientes, entre ellos la conexión de la Línea 2 con otras obras de transporte de la ciudad. Sin esa actualización de plazos, resulta difícil hacer un seguimiento claro y dar certeza a la ciudadanía sobre cuándo se terminará la infraestructura.

La presidenta de Ositrán también recordó la importancia de esta obra. Se trata de una de las inversiones más costosas del Estado peruano, solo superada por el Anillo Vial Periférico. Una vez terminada, tendrá un impacto directo en la vida diaria de miles de personas que se mueven entre Lima y el Callao. Por eso, insistió en que contar con un calendario actualizado permitiría mejorar la supervisión y evitar que los retrasos se sigan acumulando.
En resumen, la Línea 2 sigue en construcción, pero avanza sin un mapa claro de tiempos. La advertencia de Ositrán pone sobre la mesa la necesidad de ordenar los plazos y resolver los problemas pendientes. De no hacerlo, una obra pensada para cinco años podría terminar demorando el triple. La ciudadanía, que espera una solución de transporte más rápida y eficiente, necesita saber con mayor claridad cuándo podrá usar este metro.
Redactado por Johan Omar Huamaní






