Un informe de la OCDE advierte que las altas temperaturas reducen las horas trabajadas por los informales en Perú. La pérdida alcanza 2,4% en 2025 y podría llegar al 3% en 2055, frente a menores impactos entre trabajadores formales.
El calor afecta más a los trabajadores informales
El incremento de las temperaturas no solo representa un problema para la salud, sino también para los ingresos de miles de trabajadores en el Perú. Un informe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que el calor extremo reduce las horas de trabajo, especialmente entre quienes laboran en la economía informal.
El análisis utiliza información de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) y evidencia econométrica para evaluar la vulnerabilidad de los trabajadores frente al aumento de las temperaturas. Los resultados muestran que el impacto se concentra principalmente en los empleos informales, independientemente del sector económico en el que se desempeñen.
El efecto no se limita a quienes trabajan directamente bajo el sol, como ocurre en actividades de construcción o agricultura. La informalidad representa, por sí misma, un factor que incrementa la vulnerabilidad debido a las menores posibilidades de adaptación y protección frente a condiciones climáticas adversas.

Pérdida de horas también reduce ingresos
Las estimaciones de la OCDE muestran que durante 2025 la pérdida de horas de trabajo por efecto del calor alcanzó el 2,4% entre los trabajadores informales, mientras que entre los trabajadores formales fue de 1,4%. El promedio general se ubicó en 2,2%.
La diferencia podría aumentar en las próximas décadas. Para 2055, el informe proyecta una pérdida de 3% de las horas laborales entre los informales y de 1,8% entre los formales, mientras que el promedio general llegaría a 2,8%.
El impacto también está relacionado con las características de las actividades realizadas. El 55% de la fuerza laboral informal desarrolla trabajos que requieren esfuerzo físico pesado o moderado, frente al 25% de los trabajadores formales. En este tipo de labores, las pérdidas de productividad asociadas al calor superan el 4%.
Además, las altas temperaturas pueden disminuir la cantidad de personas que acuden a mercados, ferias y pequeños comercios. Una menor afluencia de clientes puede traducirse en menos ventas para comerciantes y trabajadores independientes.

Viviendas y cuidados aumentan la exposición
La exposición al calor tampoco termina cuando los trabajadores culminan su jornada. La OCDE señala que muchos informales viven en viviendas precarias, con poca ventilación y materiales que acumulan altas temperaturas, lo que prolonga su exposición durante el día.
A esto se suma la necesidad de cuidar a niños y adultos mayores cuando las altas temperaturas generan problemas de salud. Estas tareas pueden aumentar la carga de cuidados no remunerados y reducir las horas disponibles para el trabajo remunerado. OCDE plantea medidas de adaptación
Ante este escenario, la OCDE propone medidas de infraestructura, protección social y servicios de cuidado. Entre ellas figuran los llamados “techos frescos”, zonas de sombra y puntos de hidratación en mercados y espacios comerciales.
Según el informe, estas intervenciones podrían reducir hasta en 91% la acumulación de calor en asentamientos informales. También plantea seguros paramétricos climáticos y centros comunitarios de enfriamiento para proteger los ingresos y reducir la exposición durante episodios de temperaturas extremas.

Redactado por: Alvaro Poicón Medina






