Un estudio de Sunass señala que garantizar agua potable y saneamiento para toda la población reduciría la pobreza multidimensional de 39,7 % a 34,03 %. Sin embargo, 2,6 millones de personas que superan la pobreza monetaria todavía no cuentan con agua potable.
La pobreza en el Perú no depende únicamente de cuánto dinero recibe una persona. También está relacionada con el acceso a servicios básicos que permiten mantener condiciones adecuadas de vida. Un estudio de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) muestra que el acceso al agua potable y al saneamiento tiene una relación directa con la reducción de estas carencias.
Según la investigación “Pobreza multidimensional en el Perú y su relación con el acceso al agua potable 2004-2025”, la pobreza multidimensional pasó de 44,4 % en 2024 a 39,7 % en 2025. Sin embargo, todavía supera ampliamente a la pobreza monetaria, que alcanzó el 25,7 % durante el mismo año.

El agua como factor para reducir carencias
El estudio, elaborado por el Centro de Análisis y Monitoreo de la Información del Agua Potable (Cami Yaku), señala que contar con agua potable disminuye la posibilidad de que un hogar se encuentre en situación de pobreza multidimensional. De acuerdo con sus resultados, un hogar con acceso a este servicio tiene una probabilidad de 32,5 % de encontrarse en esa condición, frente al 69,3 % que tendría sin el servicio.

Esta situación demuestra que superar la pobreza por ingresos no significa necesariamente que una familia haya dejado atrás todas sus carencias. En el país, alrededor de 2,6 millones de personas consideradas no pobres por ingresos todavía no tienen acceso al agua potable.
Cerrar las brechas reduciría la pobreza
A nivel nacional, el estudio estima que, si se eliminaran simultáneamente las carencias de agua y saneamiento, la pobreza multidimensional disminuiría de 39,7 % a 34,03 %. Esto representa una reducción de aproximadamente 5,7 puntos porcentuales.
Sunass aclara que esta cifra corresponde a una simulación y no a una predicción. El ejercicio plantea un escenario en el que desaparecen las carencias relacionadas con el agua y el saneamiento, pero se mantienen las demás dificultades que afectan a cada hogar.

El presidente de Sunass, Mauro Gutiérrez, explicó que ampliar el acceso al agua enfrenta dificultades relacionadas con el crecimiento de las ciudades y el costo de instalar nuevas conexiones. Algunas pueden llegar a costar S/90.000 debido a las características de determinadas zonas y a la necesidad de implementar sistemas adicionales.
Los resultados plantean que reducir la pobreza requiere atender también las condiciones en las que viven las familias. Para Sunass, cerrar las brechas de agua y saneamiento, principalmente en las zonas rurales, representa una de las medidas que puede contribuir a mejorar las condiciones de vida de millones de peruanos.
Redactado por Johan Huamaní






