En medio de la tensión política previa a la segunda vuelta, Fuerza Popular ha optado por marcar distancia de las posturas más radicales. Mientras Rafael López Aliaga insiste en la narrativa de fraude y en la anulación de los comicios, la agrupación liderada por Keiko Fujimori ha decidido reafirmar su compromiso con el respeto a las instituciones electorales. Luis Galarreta, integrante de la plancha presidencial, subrayó que el partido acatará la proclamación oficial del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), descartando cualquier respaldo a la propuesta de repetir las elecciones.
La estrategia de Fuerza Popular apunta a reforzar su imagen como organización que privilegia la estabilidad democrática frente a la incertidumbre. Miguel Torres, virtual senador más votado, insistió en que las reglas del sistema deben prevalecer y que las irregularidades detectadas deben ser aclaradas mediante una auditoría internacional independiente. Con ello, el fujimorismo busca diferenciarse de discursos que cuestionan la legitimidad del proceso y proyectarse como garante de orden institucional en un escenario político polarizado.






