Ministerio de Justicia gestionó la instalación de una capellanía evangélica en Palacio de Gobierno / Composición SRRTV, Joselyn Panduro

Un reportaje emitido por un programa dominical reveló recientemente que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ha gestionado la creación de una capellanía evangélica en el Palacio de Gobierno del Perú. Según el informe difundido, el MINJUSDH emitió una resolución ministerial que autoriza oficialmente la implementación de este servicio religioso dentro de la sede del Poder Ejecutivo, lo que ha provocado una oleada de reacciones y comentarios en distintos sectores políticos, religiosos y sociales del país.

Esta iniciativa tiene como objetivo ampliar la representación religiosa en las ceremonias y actividades oficiales del Ejecutivo, sumándose así a la capellanía católica que ya existe desde hace años en Palacio. El Ministerio sostiene que esta medida busca promover la equidad y el respeto a la pluralidad de creencias, reconociendo la creciente presencia y participación de comunidades evangélicas en la vida nacional.

Posturas diferentes por la capellanía evangélica

No obstante, diversos sectores han manifestado su preocupación por lo que consideran una posible vulneración del principio de laicidad del Estado peruano, tal como lo establece la Constitución Política. Para algunos especialistas en derecho constitucional, la presencia institucional de una nueva confesión religiosa podría interpretarse como un favorecimiento desde el Estado hacia ciertas creencias, lo cual sería problemático en una república laica.

Desde el MINJUSDH se ha respondido que la decisión representa un acto de inclusión y respeto a la libertad de culto, garantizada también por la Constitución. Sostienen que la nueva capellanía está dirigida a brindar atención espiritual a funcionarios, trabajadores del Ejecutivo y visitantes que profesen la fe evangélica, sin desplazar otras prácticas religiosas existentes.

Este suceso ha abierto un debate nacional sobre el papel de las religiones en el Estado y la necesidad de definir con claridad los límites entre lo público y lo confesional. Se espera que próximamente haya pronunciamientos oficiales que aclaren la postura del gobierno frente a esta medida.

Redacción: Joselyn Panduro