El sismo provocó el colapso de edificios, suspensión de operaciones aeroportuarias y la declaración de emergencia nacional. Las labores de rescate continúan en las zonas más afectadas.
El oeste de Colombia fue escenario de uno de los terremotos más fuertes registrados en el país durante el siglo XXI. Un sismo de magnitud 7,4 sacudió la mañana de este lunes 10 de agosto con epicentro cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad aproximada de 100 kilómetros.
El movimiento telúrico se sintió en gran parte del territorio colombiano, incluyendo ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, Manizales y Quibdó, además de zonas de Ecuador y Panamá.
Las autoridades confirmaron que, hasta el momento, el terremoto ha dejado 265 personas fallecidas, miles de heridos y damnificados. Equipos de rescate trabajan de manera ininterrumpida entre los escombros para localizar sobrevivientes, especialmente en Cali y Pereira, donde se reportó el colapso de numerosas edificaciones.
De acuerdo con el balance preliminar, alrededor de 9500 estructuras resultaron afectadas y decenas colapsaron completamente.

Gobierno declara la emergencia nacional
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente de Colombia declaró el estado de emergencia y activó un Puesto de Mando Unificado para coordinar las acciones de respuesta.
La prioridad de las autoridades es rescatar a las personas que permanecen atrapadas bajo los escombros, brindar atención médica a los heridos y restablecer los servicios básicos en las zonas afectadas. Diversos países y organismos internacionales también expresaron su disposición para colaborar con la ayuda humanitaria.
El terremoto obligó además a suspender temporalmente las operaciones en los aeropuertos de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, mientras se realizan inspecciones técnicas para verificar el estado de las pistas y terminales.
Asimismo, las autoridades informaron que el sismo generó varias réplicas, por lo que recomendaron a la población mantenerse alejada de edificaciones dañadas y seguir únicamente la información emitida por los organismos oficiales.