Temo que ni aún así cambie algo

El texto que reproducimos a continuación forma parte de un dossier de artículos inéditos de la Revista Fronteriza, a cuyo Comité Editorial agradecemos el permiso de reproducción. Todos los derechos pertenecen a Fronteriza ©. 

Estimada Patty.

He leído atentamente tu carta (déjame llamarla así) y quisiera aventurarme a comentar al menos una de los cuatro cuestiones que me has planteado.

Para comenzar, quiero dejar en claro desde el inicio que comparto tu malestar frente a la situación social que vive nuestro país en pleno estado de emergencia sanitaria. Si me lo permites, te contaré algunas cosas que veo todos los días: por donde vivo, muchas personas no se han enterado que el uso de mascarillas es obligatorio, que solo está permitido que una persona por familia salga a realizar las compras o que no se debe andar por las calles pasadas las (ahora) 8 de noche. O no se han enterado de estas medidas que el Gobierno hasta el cansancio ha repetido o es que poco o nada les importa la salud propia, la de sus familiares y la de toda la sociedad. Y sí, te doy la razón en lo que apuntas al respecto: qué les va a importar a estas personas la salud pública si aún la propia exponen irresponsablemente a un posible contagio de coronavirus.

Pero, ya entrando en el asunto que me interesa comentar, déjame decirte que la observación que haces sobre la concientización de las personas acerca de la crisis que está viviendo el país ante el ascenso diario de casos de coronavirus me parece muy acertado.

“AL INICIO PARA MUCHAS PERSONAS LA ENFERMEDAD ERA ALGO QUE LE PASABA A UN OTRO, NADIE CERCANO O CONOCIDO”

Cuesta decirlo porque es de una insensibilidad arrolladora, pero haciendo una división en dos momentos, podemos decir que al inicio para muchas personas la enfermedad era algo que le pasaba a un otro, nadie cercano o conocido. De hecho, nos enterábamos de nuevos casos a través de la modificación de cifras en las estadísticas que nos mostraban los medios de comunicación, o quizá porque algún personaje mediático había dado positivo a la prueba.

Pero ahora (desde hace ya algunas semanas en realidad), la situación ha cambiado. Ya no solo es una cuestión estadística y lejana lo del coronavirus, sino que con el aumento de casos positivos (la propagación de la enfermedad) nos hemos ido enterando de pronto que el vecino del piso de arriba del edificio donde vivimos ha dado positivo, que el mercado al cual íbamos ha tenido que cerrar porque un comerciante falleció anoche o, da temor de solo pensarlo, nos comunican que un familiar ha sido internado de emergencia en un hospital.

“RECIÉN AHORA QUE SENTIMOS A LA ENFERMEDAD RESPIRÁNDONOS EN LA NUCA, GENERANDO EL COLAPSO DEL SISTEMA DE SALUD Y AUMENTANDO DÍA TRAS DÍA LA CANTIDAD DE VÍCTIMAS MORTALES, PUEDE QUE LAS PERSONAS SEAN MÁS CONSCIENTES DE LO GRAVE QUE ES ESTA SITUACIÓN”

Aunque violenta, creo que tengo particular permiso para describir así la realidad actual que estamos enfrentando, ya que he tenido que afrontar las tres situaciones que antes te he señalado.

Y es por todo eso que comprendo tu observación: recién ahora que sentimos a la enfermedad respirándonos en la nuca, generando el colapso del sistema de salud y aumentando día tras día la cantidad de víctimas mortales, puede que las personas sean más conscientes de lo grave que es esta situación y cumplan las medidas de prevención dictadas por las autoridades.

Aunque temo que ni aún así cambie algo. Espero equivocarme.

Aguardaré tus réplicas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here