El impacto humanitario del último bombardeo ruso sobre Kiev ha sido devastador: al menos 24 personas murieron, entre ellas tres niñas, y más de 50 resultaron heridas. Miles de residentes quedaron sin hogar y cientos necesitaron apoyo psicológico tras la destrucción de edificios residenciales.
Víctimas y daños inmediatos
24 muertos confirmados, incluidos tres adolescentes de 12, 15 y 17 años.50 heridos, 24 en estado grave, atendidos en hospitales de Kiev. Doce bloques de viviendas dañados, con familias enteras desplazadas.
Los equipos de rescate removieron más de 3,000 m³ de escombros en 28 horas de búsqueda.
400 personas recibieron asistencia psicológica tras el ataque, según el Ministerio del Interior ucraniano. Los residentes se refugiaron en estaciones de metro, generando hacinamiento y condiciones precarias.Testimonios describen escenas de caos: incendios, gritos de auxilio y cuerpos rescatados entre los escombros.






