Autoridades haitianas anunciaron la postergación de los procesos electorales previstos para presidenciales y legislativas de finales de año y queda sin acudir a las urnas desde 2016.
Postergación de fecha original del proceso electoral
El Consejo Electoral Provisional de Haití anunció este martes 06 de octubre el aplazamiento de las primeras fases del proceso electoral, postergando de manera indefinida los comicios presidenciales y legislativos programados a desarrollarse desde el 13 de diciembre del presente año.
El cronograma publicado en julio pasado contemplaba una primera vuelta para esta fecha y una segunda vuelta para el 21 de febrero de 2027. Sin embargo, el deterioro constante de la situación de seguridad en el país ha imposibilitado los avances con los preparativos puesto a que estructura de gobierno interina no ha logrado contener el avance de la violencia ni dar estabilidad a la nación.
Inseguridad a nivel nacional
El país más pobre de América está sumido en una crisis política, económica y de seguridad que se ha agravado en los últimos años por la violencia de las pandillas, que han multiplicado los asesinatos, las violaciones y el reclutamiento de menores.
Grupos criminales armados controlan amplias zonas de la capital, Puerto Príncipe, y las regiones circundantes, desplazando a aproximadamente 1,5 millones de personas e interrumpiendo rutas de transporte esenciales para la entrega de material electoral.
Según estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones, 1,5 millones de personas, equivalente a aproximadamente 13,6% de la población, se han desplazado por la violencia, y según Volker Türk, alto comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos, al menos 5.700 personas han muerto o resultado heridas en Haití desde principios de año.
Diez años sin celebrar elecciones
Con cerca de once millones de habitantes, Haití no celebra elecciones desde 2016 y no tiene presidente desde 2021, cuando su mandatario Jovenel Moïse fue asesinado. Varios municipios escapan al poder del Estado y carecen de centros de inscripción de votantes, lo que hace materialmente imposible garantizar el derecho al sufragio.
Con el aplazamiento confirmado y sin una fecha a la vista, Haití entra en una nueva etapa de incertidumbre, donde el vacío institucional se prolonga y la violencia no cede. Pese a ello, el deseo de participación democrática sigue vivo entre la ciudadanía que, como lo expresa, desea votar por un gobierno que aporte soluciones.
Redactado por Jacqueline Farfán.
