Santa Rosa
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EVANGELIO DEL DÍA


San Antonino, célebre arzobispo de Florencia, Italia, nació en 1389. Su padre era notario y fue en el seno familiar que recibió una educación esmerada. Su nombre de baustimo fue Antonio, pero más tarde lo cambiaron por el de Antonino, debido a su pequeña estatura. era hijo único y la ambición de sus padres era que estudiara abogacía. Antonino inició sus estudios con brillante éxito en la carrera de jurisprudencia. Pero su íntima inclinación era consagrarse a Dios en la vida religiosa.

Pidió ser admitido en la orden Dominicana, pero el superior, al verlo tan delgado y pequeño no quiso aceptarlo y, para librarse de su insistencia, le dijo que regresara cuando hubiera memorizado todo el Derecho Canónico, tarea aparentemente imposible. Pero he aquí que unos meses más tarde, Antonino golpeaba la puerta del convento y le demostraba al superior que efectivamente había memorizado todo el voluminoso Derecho Canónico.

Fascinado por la vivacidad de su espíritu, por la candidez e inocencia de sus costumbres y por la lucidez de su inteligencia, el superior lo admitió en la orden. Antonino se convirtió en modelo religioso. En n principio se pensó que no sería capaz de resistir los rigores de la disciplina religiosa, pero su valentía le dio fuerza. Las abstinencias y vigilias, el desprendimiento de todas sus cosas terrenales, la dedicación al estudio, su amor a la oración, que feu siempre su preocupación preferida, y el exacto cumplimiento de la regla, llevaron a los monjes a considerarlo como modelo de perfección.

Una vez ordenado sacerdote, le fueron confiados varios cargos de importancia dentro de su orden, como el de superior en varias casas, provincial y vicario general. Desempeñó los mismos con mucha capacidad, humildad y caridad. Por todas partes reavivó el espíritu de la regla con el ejemplo más que con los discursos.

Cuando quedó vacante la Sede Episcopal de Florencia, la voluntad del Papa era colocar un santo pastor, de manera que escogió a Antonino. Nuestro santo trató de huir y ocultarse con el fín de librarse de tal responsabilidad, pero el Papa le envió dos bulas ordenándole aceptar por obediencia.

En este delicado cargo, Antonino reveló sus extraordinarias cualidades de pastor sabio, prudente, enérgico y ante todo santo. Nada cambió en su vida sencilla y austera. Era trabajador como pocos y de una resistencia y actividad admirables. En sus visitas pastorales usaba la franqueza evangélica, censurando enérgicamente los abusos donde los encontraba. De este modo abolió el juego de azar en la diócesis, que arruinaba tantas familias. No toleraba la falta de respeto en la casa de Dios y velaba por la santidad del culto divino.

El palacio episcopal estaba abierto para todos, pero eran recibidos con especial atención los pobres. Antonino había ordenado a sus familiares no despedir a ningún pobre antes de que fuera debidamente atendido.

A quienes le aconsejaban que debían descansar, Antonino les decía. " El obispo no debe cuidar su comodidad, sino del bienestar de sus ovejas".

Antonino tenía 70 años cuando su naturaleza sucumbió ante el exceso de trabajo. Falleció en la fiesta de la Ascensión del Señor y su muerte fue lamentada por todo el pueblo. El Papa, al canonizarlo en 1523, estableció su fiesta el día 10 de Mayo.

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